Asciende al trono del cenit dorado.

Pierda en la noche y pierda en la mañana

Tu calma silenciosa

Aquel feliz que en lecho de oro y grana

Estrecha al seno la adorada esposa.

Y el que halagado con los dulces dones

De Pluto y de Citeres,

Las que a la tarde fueron ilusiones,

A la aurora verá ciertos placeres.

No halle jamás la matutina estrella