De atreverme a gozar será el castigo.

Deslízate callado, y encadena

Mi ardiente fantasía;

Que asaz libre será para la pena

Cuando me entregues a la luz del día.

Ven, termina la mísera querella

De un pecho acongojado.

¡Imagen de la muerte! después de ella

Eres el bien mayor del desgraciado.

DON MANUEL JOSÉ QUINTANA