En estrecho recinto, en que se apoca

El numen en el pecho

Y el aliento fatídico en la boca.

Desenterrad la lira de Tirteo,

Y al aire abierto, a la radiante lumbre

Del sol, en la alta cumbre

Del riscoso y pinífero Fuenfría,

Allí volaré yo, y allí cantando

Con voz que atruene en derredor la sierra,

Lanzaré por los campos castellanos