Mas ¿quién el homenaje

De afecto noble, de amistad sincera

Cual yo te tributó, cuando el tesoro

De tu divino ingenio descubría,

Que en cuerpo tan gallardo relucía

Como rico brillante en joya de oro?

¡Cuántas, ay, qué apacibles

Horas en dulces pláticas pasadas

Betis me viera de tu voz pendiente!

¡Cuántas en las calladas