En las rápidas alas

De ferviente oración remonta el vuelo.

Yo elevaré contigo

Mis tiernos votos, y al gemir de aquella,

Que en mis brazos creció, cándida niña,

Trasunto vivo de tu esposa bella,

Dará benigno el cielo

Paz a su madre, a tu aflicción consuelo.

Sí; que hasta el solio del Eterno llega

El ardiente suspiro