Alzar podrá a su gloria

Noble trofeo en canto peregrino.

Mas ¡ay! ¿podrá su lira

Forzar las puertas del Edén divino

Y el diente ensangrentado

Del áspid arrancar en ti clavado?

A más alto poder, mísero amigo,

Los ojos torna y el clamor dirige

Que entre sollozos lúgubres exhalas.

Al Ser inmenso que los orbes rige,