Ínclito vate[2], entallarán cinceles
Vuestro heroico blasón, entretejiendo
Con sus antiguas palmas tus laureles...
¡Inútil afanar! La sien ceñida
De adelfa y mirto, pulsará tu mano
La dolorosa cítara, moviendo
El orbe todo a compasión... ¡En vano!
Resonarán con ellas
Mis gemidos simpáticos, y el coro
De cuantos cisnes tu infortunio inspira