Y que las cajas de guerra

apriesa toquen al arma,

porque lo oigan sus moros,

los de la Vega y Granada.

«¡Ay de mi Alhama!»

Los moros que el son oyeron

que al sangriento Marte llama,

uno a uno y dos a dos

juntado se ha gran batalla.

«¡Ay de mi Alhama!»