Devora los torrentes despeñados;

Crúzanse en él mil iris, y asordados

Vuelven los bosques el fragor tremendo.

Al golpe violentísimo en las peñas

Rómpese el agua, y salta, y una nube

De revueltos vapores

Cubre el abismo en remolinos, sube,

Gira en torno, y al cielo

Cual pirámide inmensa se levanta,

Y por sobre los bosques que le cercan