El abrigo del puerto:
Tú, con lengua de fuego, aquí está dices,
Sin voz hablando al tímido piloto,
Que como a numen bienhechor te adora,
Y en ti los ojos clava.
Tiende apacible noche el manto rico,
Que céfiro amoroso desenrolla,
Recamado de estrellas y luceros,
Por él rueda la luna;
Y entonces tú, de niebla vaporosa