Vestido, dejas ver en formas vagas

Tu cuerpo colosal, y tu diadema

Arde al par de los astros.

Duerme tranquilo el mar, pérfido esconde

Rocas aleves, áridos escollos;

Falso señuelo son, lejanas cumbres

Engañan a las naves.

Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca,

Tú, cuya inmoble posición indica

El trono de un monarca, eres su norte,