Les adviertes su engaño.
Así de la razón arde la antorcha,
En medio del furor de las pasiones
O de aleves halagos de fortuna,
A los ojos del alma.
Desque refugio de la airada suerte
En esta escasa tierra que presides,
Y grato albergue el cielo bondadoso
Me concedió propicio;
Ni una vez solo a mis pesares busco