La salud y el consuelo.

Jamás te olvidaré, jamás... Tan solo

Trocara tu esplendor, sin olvidarlo,

Rey de la noche, y de tu excelsa cumbre

La benéfica llama,

Por la llama y los fúlgidos destellos

Que lanza, reflejando al sol naciente,

El arcángel dorado que corona

De Córdoba la torre.

75. Un castellano leal