Huyendo inhospitables, contrastado

Del viento y mar entre ásperos bajíos

Vi tu lumbre divina:

Viéronla como yo los marineros,

Y, olvidando los votos y plegarias

Que en las sordas tinieblas se perdían,

¡¡Malta!! ¡¡Malta!!, gritaron;

Y fuiste a nuestros ojos la aureola

Que orna la frente de la santa imagen

En quien busca afanoso peregrino