Hospitalaria estrella.

Arde, y sirve de norte a los bajeles,

Que de mi patria, aunque de tarde en tarde,

Me traen nuevas amargas, y renglones

Con lágrimas escritos.

Cuando la vez primera deslumbraste

Mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho,

Destrozado y hundido en amargura

Palpitó venturoso!

Del Lacio moribundo las riberas