Donde vil polvo tu beldad reposa.

Y tú feliz, que hallastes en la muerte

Sombra a que descansar en tu camino,

Cuando llegabas, mísera, a perderte

Y era llorar tu único destino:

Cuando en tu frente la implacable suerte

Grababa de los réprobos el sino.

Feliz, la muerte te arrancó del suelo,

Y otra vez ángel, te volviste al cielo.

Roída de recuerdos de amargura,