Que el huerto ameno en derredor ceñían?

Las brisas del otoño revoltosas

En rápido tropel las impelían,

Y ahogaron la estación de los amores

Entre las hojas de sus yertas flores.

Hoy al fuego de un tronco nos sentamos

En torno de la antigua chimenea,

Y acaso la ancha sombra recordamos

De aquel tizón que a nuestros pies humea.

Y hora tras hora tristes esperamos