Venid, yo halagaré vuestra pereza;

Niñas hermosas que morís de amores,

Venid, yo encantaré vuestra belleza;

Viejos que idolatráis vuestros mayores,

Venid, yo os contaré vuestra grandeza;

Venid a oír en dulces armonías

Las sabrosas historias de otros días.

Yo soy el Trovador que vaga errante:

Si son de vuestro parque estos linderos,

No me dejéis pasar, mandad que cante;