Del alma el sueño fugitiva encante.

Pero yo, que he pasado entre ilusiones,

Sueños de oro y de luz, mi dulce vida,

No os dejaré dormir en los salones

Donde al placer la soledad convida;

Ni esperar, revolviendo los tizones,

Al yerto amigo o la falaz querida,

Sin que más esperanza os alimente

Que ir contando las horas tristemente.

Los que vivís de alcázares señores,