Tal respuesta al escuchar,

Y a poco perdió el sentido,

Sin que más voz ni gemido

Volviera en tierra a exhalar.

Frunciendo ambas a dos cejas

Encomendola a su gente,

Diciendo: —¡Malditas viejas

Que a las mozas malamente

Enloquecen con consejas!—

Y aplicando el capitán