Sola por el vacío te adelantas,
Y en vano en derredor tus rayos tiendes;
Que solo al mundo en tu dolor desciendes,
Cual sube a ti mi amor.
Y en esta tierra, de aflicción guarida,
¿Quién goza en tu fulgor blandos placeres?
Del nocturno reposo de los seres
No turbas la quietud.
No cantarán las aves tu venida;
Ni abren su cáliz las dormidas flores: