Y rota ya la copa

En que su fe bebía,

Se alzaba y te decía:

¡Señor! yo soy Luzbel.

Mas ¡ay! que contra el cielo

No tiene el hombre rayo,

Y en súbito desmayo

Cayó de ayer a hoy;

Y en son de desconsuelo,

en llanto de impotencia,