Cual águila real al vil gusano

Contemplaba a los hombres.

Mi pensamiento —en temerario vuelo—

Ardiente osaba demandar al cielo

Objeto a mis amores:

Y si a la tierra con desdén volvía

Triste mirada, mi soberbia impía

Marchitaba sus flores.

Tal vez por un momento caprichosa

Entre ellas revolé, cual mariposa,