Que obeliscos y pórticos ajenos

Nunca valdrán los patrios palomares

Con las memorias de la infancia llenos.

Por eso, aunque dan son a mis cantares

Elba, Danubio y Rin, yo los olvido

Recordando a mi pobre Manzanares.

¡Allí mi juventud!... ¡ay! ¿quién no ha oído

Desde cualquier región, ecos de aquella

Donde niñez y juventud han sido?

Hoy mi vida de ayer, pálida o bella,