Del recinto salí que nombró el mundo
Corte del rey filósofo algún día.
A su verdor del Norte sin segundo,
De un frondoso jardín los laberintos
Atrajeron mi paso vagabundo...
En armoniosa confusión distintos,
Cándidos nardos y claveles rojos,
Tulipanes, violas y jacintos,
De admirar el vergel diéronme antojos;
Y perdime en sus vueltas, rebuscando,