Que a la madre común roba los muertos
Para henchir su profana estantería;
¡Ruin estación de huéspedes inciertos
Que ofreciera a los vivos su morada
Por alquilar los túmulos abiertos!
De tierra sobre tierra fabricadas,
Más solemnes quizá, por más sencillas,
Las del santo jardín tumbas aisladas,
Con su césped de flores amarillas
Se elevan... no muy altas... a la altura