Del que llore, al besarlas, de rodillas.

¡Mas sola allí, sin flores, sin verdura,

Bajo su cruz de hierro se levanta

De un hispano cantor la sepultura!...[3]

Delante de su cruz tuve mi planta...

Y soñé que en su rótulo leía:

«¡Nunca duerme entre flores quien las canta!»

¡Pobre césped marchito! ¡Quién diría

Que el cantor de las flores en tu seno

Durmiera tan sin flores algún día!