La del pobre cantor mísera estrella:
—Bien te dice mi voz que soy tu hermano;
¿Quién saludara tus despojos fríos
Sin el ¡ay! de mi acento castellano?
Diéronte ajena tumba hados impíos...
¡Si ojos extraños la contemplan secos,
Hoy la riegan de lágrimas los míos!
Solo suena mi voz entre sus huecos,
Para que en ella, si la escuchas, halles
Los de tu propria voz póstumos ecos...