Mayo recoge el virginal tesoro;

Desciñe Flora su gentil guirnalda;

La sombra busca el manantial sonoro

Del alto monte en la risueña falda;

Campos son ya de púrpura y de oro

Los que fueron de rosa y esmeralda;

Y apenas riza su corriente el río

A los primeros soplos del Estío.

El soto ameno y la enramada umbrosa,

El valle alegre y la feraz ribera,