y al que impávido lucha, con fe ardiente,
le da la gloria su laurel divino.
Por sosiego suspira eternamente;
pero ¿dónde se oculta, dónde mana
de esta sed inmortal la ansiada fuente?...
En el profundo valle, que se afana
cuando del año la estación florida
lo viste de verdura y luz temprana;
en las cumbres salvajes, donde anida
el águila que pone junto al cielo