Padecer es vivir; riego es el llanto
a quien la flor del alma, con su esencia
debe perpetuo y virginal encanto.
Amigos, bendecid la Providencia
si mandare a la vuestra ese rocío,
y nieguen los malvados su clemencia.
¡Qué alegre y qué gentil llega el navío
al puerto salvador, cuando aún le azota
con fiera saña el huracán bravío!
Así el justo halla al fin de su derrota