VI
De este horror, de este ciego desvarío
que cubre nuestras almas con un velo,
como el sepulcro, impenetrable y frío;
de este insensato pensamiento impío
que destituye a Dios, despuebla el cielo
y precipita el mundo en el vacío;
VII
Si en medio de esta borrascosa orgía
que infunde repugnancia al par que aterra,