LA GUERRA DE GAULA
El Doncel del Mar, con Agrajes y los otros caballeros que el rey de Escocia enviaba en favor de su cuñado Perión, pasada la mar, entraron en Gaula y se fueron a Baladín, un castillo donde el rey Perión era, donde mantenía su guerra, habiendo mucha gente perdido; que con su venida de ellos muy alegre fué, e hízoles dar buenas posadas; e la reina Elisena, hermana de la Reina de Escocia, hizo decir a su sobrino Agrajes que la viniese a ver. Él llamó al Doncel del Mar e otros dos caballeros para ir allá.
El rey Perión cató el Doncel, e conociólo que aquel era el que él hiciera caballero y el que le acorriera en el castillo; e fué contra él e dijo:
—Amigo, vos seáis muy bien venido, e sabed que en vos he yo grande esfuerzo, tanto, que no dudo ya mi guerra, pues vos he en mi compañía.
—Señor —dijo—, en la vuestra ayuda me habréis vos cuanto mi persona durare e la guerra haya fin.
Así hablando, llegaron a la Reina, e Agrajes le fué a besar las manos, y ella fué con él muy alegre, y el Rey le dijo:
—Dueña, veis aquí el muy buen caballero de que yo os hablé, que me sacó del mayor peligro en que nunca fué; éste os digo que améis más que a otro caballero.
Ella le vino a abrazar, y él hincó los hinojos ante ella e dijo:
—Señora, yo soy criado de vuestra hermana, e por ella vengo a vos servir, e como ella misma me podéis mandar.
La Reina gelo agradesció con mucho amor, e catábalo, como era tan hermoso; membrándose de un hijo, que había perdido, sin que pudiera saber qué habría sido de él, viniéronle las lágrimas a los ojos. Y el Doncel del Mar le dijo: