Además, si la materia no fuese eterna, hace ya muchos siglos que todas las cosas habrían sido aniquiladas y habrían vuelto á surgir espontáneamente; pero si es cierto, como he procurado hacer patente, que de nada no puede crearse algo y que los seres se transforman pero no se pierden totalmente, debe ser también cierto que los cuerpos generadores han de ser inmortales, para que disueltas unas concreciones corpóreas en tiempos oportunos, de ellos puedan reproducirse otras. Es decir, que los siglos tienen duración y los seres se renuevan, merced á la perdurabilidad y solidez de los elementos de la materia.
556. Denique, si nullam finem Natura parasset...
En fin, si en la Naturaleza no tuviesen límites las divisiones de los cuerpos, también las substancias materiales llegarían á una tenuidad indefinida; con el recorrer de los siglos quedarían agotadas, y los cuerpos que de ellas se formasen no tendrían firmeza ni duración, y podrían quedar extinguidos antes de alcanzar pleno desarrollo; porque la muerte sería más rápida que la reproducción, y las pérdidas del tiempo ya pasado no podrían ser reparadas por el tiempo futuro; pero como vemos que los siglos corren y que las sucesiones se realizan con un equilibrio siempre igual y proporcionado á las fuerzas consumidas, hemos de considerar que la división de la materia tiene un límite de contrapeso regular.
570. Huc accedit, uti solidissima materiai...
Admitido que los elementos de la materia sólidos y simples son, pueden, sin embargo, tener una consistencia débil y constituir el fuego, el aire, el agua, la tierra, mediante una movilidad especial de las moléculas que generan esos cuerpos entre cuyas partes existen igualmente espacios vacíos[16]; por lo contrario, si los principios de las cosas tuvieran de propia naturaleza débil cohesión y deleznable estructura, no podrían formar las grandes masas pétreas que constituyen el armazón de nuestro mundo, ni servirían para la composición del hierro y otros cuerpos duros. Luego los elementos primarios deben ser sólidos y simples, y la diversa condensación que en sus combinaciones experimenten deberá ser el origen de los diferentes seres y de los distintos grados de resistencia y densidad que éstos ofrecen.
[16] Las palabras de Lucrecio prueban que éste consideraba que la tierra, el aire, el agua y el fuego eran cuerpos compuestos: la doctrina de los cuatro elementos, aunque tenía algunos partidarios entre Griegos y Latinos, no se generalizó hasta la Edad Media.
582. Denique jam quoniam generatim reddita finis...
La Naturaleza se determina en hechos constantes que regularizan el crecimiento y la duración de los seres y circunscriben la acción de las especies vivientes en esfera que no pueden franquear: muchas clases de pájaros se distinguen de otras análogas únicamente por la presencia constante de algunas pintas en su plumaje. Indudablemente se da en todos los seres un complejo invariable de materia; si los elementos que los integran no fuesen fijos, la Naturaleza no se mostraría en leyes, es decir, en hechos constantes, y carecería de orden. Cada ser tiene aptitudes acomodadas á su constitución, y por ese motivo se reproducen las especies, entre las cuales se conservan y se transmiten hábitos, gestos, estaturas, instintos y predilecciones por tales ó cuales alimentos.
597. Tum porrò, quoniam extremum cuiusque cacumen...
Y ciertamente el elemento primordial de los cuerpos es tan tenue, que los sentidos no pueden apreciarlo; no consta de partes; es lo más infinitamente pequeño que hay en la Naturaleza, y apenas puede considerarse como cuerpo, ya que nunca existe por sí solo é independiente de otros que constituyen la masa de la materia; unidos entre sí fuertemente hasta el punto de resistir la acción de toda fuerza, los elementos de la materia son considerados como sólidos y simples, aunque constan de mínimas porciones homogéneas enlazadas entre sí con vigor imperecedero: así es que mientras la Naturaleza sea, serán, sin disminuir en nada, esos principios, propios de toda generación y de todo crecimiento.