Ni pensarás que los agradables colores que nuestra vista alegran tienen los mismos principios materiales que aquellos que nos molestan y hasta provocan lágrimas ó que hacen retirar los ojos con horror; todo, pues, lo que agrado produce á los sentidos, consta de moléculas suaves; pero lo que ocasiona incomodidad ó disgusto, se compone de elementos ásperos y rudos. Pero también hay primarios cuerpos, que ni son perfectamente lisos ni ásperos del todo, sino rodeados de ángulos salientes que producen algún escozor, pero que no dañan, los cuales se hallan en la fécula y en la ínula[23]. El fuego ardiente y el granizo helado afectan nuestros órganos de un diferente modo por la especial estructura de sus elementos, de lo que nos da claro indicio el tacto.
[23] Ínula, planta sinantérea, pequeña y amarga.
444. Tactus enim, Tactus, pro Divum lumina sancta...
El tacto, pues, el tacto ¡oh, espléndido tesoro de númenes! es el sentido universal del cuerpo, ya cuando se excita por causa exterior, ya cuando se estimula por impulso interno, bien si motiva gozosas efusiones de amor, bien si por violencia sufrida engendra en nuestro ser incomodidad ó pena; hecho este último que puedes comprobar por ti mismo al sentir el contacto de un objeto sobre cualquiera parte de tu cuerpo. Según mi entender, las diferentes sensaciones que experimentamos, sólo se explican por la variedad de los principios materiales que las provocan.
454. Denique quæ nobis durata ac spissa videntur...
Los cuerpos duros y compactos deberán estar compuestos de partículas ganchudas, muy unidas y entrelazadas, como si formasen ramas. En este género figura, en primer lugar, el diamante, superior en dureza á todos los cuerpos; después, la fuerte piedra, el inflexible hierro y el bronce, de que se forman los goznes que al abrir de las puertas gimen.
461. Illa autem debent ex lævibus atque rotundis...
Los líquidos, masas fluidas, deben estar compuestos de partículas esféricas y pulimentadas, que no se entrelazan, y en superficies inclinadas con rapidez ruedan.
465. Omnia postremo quæ puncto tempore cernis...
Los fluidos que fácilmente se disipan, como el humo, las nubes y las llamas, han de estar formados de partes exactamente redondas y pulidas, y poco encorvadas para que puedan agujerear y penetrar las piedras; esas partículas no tienen entre sí completo enlace, según nos demuestran los sentidos, y, como puedes fácilmente conocer, las moléculas de esos cuerpos, si bien agudas, no pueden tener forma de gancho.