473. Sed quod amara vides eadem, quæ fluvida constant...

No te extrañe el ver cuerpos líquidos que son igualmente amargos, tales como las aguas del Océano: sus elementos componentes de la parte fluida, serán lisos, redondeados, pero unidos á otros que por sus cualidades producen dolor, aunque no tengan la trabazón de ganchos. Así, cuando fácilmente ruedan y causan desagradable impresión en nuestros órganos, los elementos de estos cuerpos han de ser redondos y ásperos.

480. Et quo mista putes magis aspera lævibus esse...

Para que puedas fácilmente persuadirte de que en la salada ninfa de Neptuno se mezclan substancias ásperas y suaves, observa el resultado que ofrece la separación de sus moléculas; el agua del mar recalada en la tierra se hace dulce porque sus partículas amargosas más densas y menos redondeadas que las otras quedan suspendidas en los sitios por donde el agua penetra y se filtra.

487. Quod quoniam docui, pergam connectere rem, quæ...

Á las razones que te he expuesto debo añadir otra, ligada á las anteriores y que en sí misma contiene su prueba; las formas de las moléculas no pueden ser variables en número indefinido, porque si lo fueran habrían ya conseguido un incremento ilimitado; y en verdad, cuerpos de tan mínimo tamaño no pueden ser susceptibles de muchas formas: figúrate los cuerpos divididos en tres ó más partes, y combina éstas de todos los modos que te sean posibles; varíalas de abajo á arriba, de derecha á izquierda, y pronto habrás terminado tu empeño; si quieres darles nuevas formas tienes que fraccionarlas más. No es posible, por tanto, ampliar el número de las combinaciones sin que aumente el volumen de los cuerpos; y así nada hay que permita creer en la infinidad de formas de las moléculas, sino mediante la suposición de que estas últimas fueran de tamaño considerable, y ya he procurado probarte que esto es imposible.

509. Jam tibi Barbaricæ vestes, Melibœaque fulgens...

Si no fuera así, los ricos trajes del Oriente, la hermosa púrpura de Melibea, teñida con las conchas de Tesalia y la dorada belleza del pavo real quedarían olvidados fácilmente por otros colores más brillantes; el sabor de la miel, el grato aroma de la mirra, el canto del cisne, y la cítara de Febo con sus melodiosos arpegios, quedarían olvidados por otros mejores, pues nuevas series de sensaciones más agradables las unas que las otras habrían de sucederse. Un semejante progreso indefinido se daría en todas las cosas, y los ojos, los oídos, el olfato, nunca se acomodarían á un orden de impresiones. Pero como nada sucede parecido á esto que acabo de indicar, y las cualidades de los cuerpos tienen límites invariables, es necesario confesar que las moléculas no pueden adoptar formas infinitas.

522. Denique ab ignibus ad gelidas, hiemisque pruinas...

Finalmente, del fuego á la nieve, y de ésta á aquél existe un espacio limitado; el frío y el calor están en los extremos de esta clase de sensaciones, y entre ellos ocupa el medio la temperatura templada en distintos grados. Luego debemos de convenir en que esas cualidades tienen límites invariables, cuyas fronteras son la llama y el hielo.