118. Nunc animam quoque ut in membris cognoscere possis...
Ahora puedes conocer que también el alma se halla en los miembros del ser sensible, y que no es la harmonía el sostén del cuerpo. Desde luego se observa que si á éste se priva de algunas partes, la vida subsiste muchas veces conservada por el resto del organismo; pero si decrece la temperatura de nuestro cuerpo, ó si se espira una cantidad de aire mayor que la conveniente, en el momento las venas saltan y se descomponen los huesos. Puedes inducir de repetidas observaciones de esta clase, que no todas las partes del cuerpo son de igual importancia, ni todas contribuyen igualmente á la salud, y que los vapores cálidos y el aire vital son los primeros agentes de la vida y las últimas resistencias que escapan de los miembros moribundos.
131. Quapropter, quoniam est Animi natura reperta...
Por tanto, averiguada ya la naturaleza del ánimo y del alma que son partes constitutivas del hombre, la palabra Harmonía debe devolverse á los Griegos, que faltos de expresiones adecuadas para representar ciertos pensamientos nuevos, quizá la derivaron de ignoradas fuentes ó la adquirieron de la elevada cima del sonoro Helicón[33]; guárdenla ellos y sigamos nuestro discurso. Opino que el ánimo y el ánima entre sí mantienen unión estrecha, de la que resulta una substancia distribuida en todo el cuerpo; ésta, en cuanto dirige los actos humanos, recibe el nombre de ánimo y también entendimiento ó inteligencia, y tiene su centro en lo íntimo del pecho, donde laten las emociones de pavor y miedo, y se originan los estímulos del placer; pero el alma se extiende por todo el cuerpo, y aun cuando recibe impulsos del ánimo, tiene conciencia de sí misma, y en sí propia se ocupa cuando ninguna cosa exterior la solicita. Y así como la cabeza y los ojos, en muchos casos duelen, pero no hacen partícipes de su malestar á todo el cuerpo, así también la mente alguna vez sufre daño ó goza beneficio, y no transmite al alma las sensaciones correspondientes; empero, cuando terror extraordinario perturba el ánimo, también el alma en todos los órganos se impresiona; todo el cuerpo se cubre de sudor y palidez, la lengua vacila, se extingue la voz, los ojos se nublan, los oídos zumban, los miembros se relajan.
[33] Helicón, monte de Beocia consagrado á las artes rítmicas (Apolo y Musas).
Muchas veces vemos que los hombres sucumben al peso del terror del ánimo: por este hecho observado, fácilmente puede conocerse cuál sea la conjunción que hay entre el ánimo y el ánima; ésta, golpeada por la fuerza del ánimo, inmediatamente comunica á todo el cuerpo la impresión recibida.
161. Hæc eadem ratio naturam Animi, atque Animai...
Las consideraciones precedentes nos enseñan que el ánimo y el alma son corpóreos; porque si agitan los miembros, si privan de reposo al cuerpo, si alteran nuestro semblante y dirigen al hombre (ya que la observación nos hace ver que ninguno de aquellos hechos se realizan sino mediante un contacto, y que no puede haber contacto sino entre cuerpos), ¿no estaremos obligados á confesar que el ánimo y el alma son de naturaleza corpórea?
Pero es, además, seguro que las funciones del cuerpo y del ánimo se corresponden, y que este último no recibe más impresiones que las comunicadas por aquél; si horrible dardo que hiere nuestros nervios y punza nuestros huesos, no nos roba la vida, nos producirá, cuando menos, un desfallecimiento invasor del organismo y una dulce pesadez que nos obligará á inclinarnos, á pesar de los esfuerzos que hagamos para erguirnos. Luego indudablemente es corpórea la naturaleza del ánimo ya que experimenta los efectos de penetrante arma.
177. Is tibi nunc Animus quali sit corpore, et unde...