31 AQUEL mismo dia llegaron unos de los Fariséos, diciéndole: Sal, y véte de
aquí: porque Herodes te quiere matar.
32 Y les dice: Id, y decid á aquella zorra: Hé aquí, echo fuera demonios y
acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado:
33 empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine: porque no es
posible que profeta muera fuera de Jerusalem.
34 ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados á tí, ¿cuántas veces quise juntar tus hijos, como el ave sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste?
35 Hé aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo, que no me vereis, hasta que venga [tiempo] cuando digais: Bendito, el que viene en nombre del Señor.
CAPITULO 14
1 Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariséos un sábado á comer pan, ellos le acechaban.
2 Y hé aquí, un hombre hidrópico estaba delante de él.
3 Y respondiendo Jesus, dijo á los doctores de la ley, y á los Fariséos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?
4 Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y le envió.