35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena: en la calle la echan. Quien tiene oidos para oir, oiga.

CAPITULO 15

1 SE llegaban á él todos los publicanos, y pecadores á oirle.

2 Y murmuraban los Fariséos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.

3 Y él les dice esta parábola, diciendo:

4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?

5 Y hallada, [la] pone sobre sus hombros gozoso;

6 y viniendo á casa, junta á los amigos, y á los vecinos, diciéndoles: Dadme
el parabien: porque he hallado mi oveja que se habia perdido.

7 Os digo, que así habrá gozo en el cielo de un pecador que se enmienda,
[mas que] de noventa y nueve justos, que no han menester enmendarse.

8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta hallar[la?]