22 Porque con el hombre interior me deleito con la ley de Dios:
23 mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo la ley del pecado que está en mis miembros.
24 ¡Miserable hombre de mi! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?
25 Gracias doy á Dios por Jesu Cristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con el espíritu sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.
CAPITULO 8
1 ASÍ que ahora, ninguna condenacion hay para los que [están] en Cristo
Jesus, que no andan conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley
del pecado y de la muerte.
3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, del pecado tambien condenó al pecado en la carne:
4 para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos
conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.
5 Porque los que son conforme á la carne, las cosas que son de la carne
saben: mas los que conforme al Espíritu, las cosas que son del Espíritu.