6 Por lo cual si quisiere gloriarme, no seré loco, porque diré verdad: empero lo dejo, porque nadie piense de mí mas de lo que en mí ve, ú oye de mí.
7 Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante sobre lo que es menester, me es dada la repunta de mi carne, ángel de Satanás, que me abofetée.
8 Por lo cual tres veces he rogado al Señor que se quite de mí.
9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia: porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto de buena gana me gloriaré de mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
10 Por lo cual me contento en las flaquezas, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo: porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso.
11 He sido loco en gloriarme; vosotros me constreñisteis; que yo habia de ser alabado de vosotros: porque en nada he sido menos de los sumos apóstoles, aunque soy nada.
12 Con todo esto señales de apóstol han sido hechas por vosotros, en toda
paciencia, en señales, y en prodigios, y en maravillas.
13 Porque ¿qué hay en que hayais sido menos que las otras Iglesias, sino en
que yo mismo no os he sido carga? Perdonadme esta injuria.
14 Hé aquí, estoy aparejado para ir á vosotros la tercera vez, y no os seré pesado: porque no busco vuestras cosas, sino á vosotros: porque no han de atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.
15 Yo empero de bonísima gana gastaré y sobregastaré por vuestras almas;
aunque amándoos mas, sea amado menos.