20 Mira, que yo estoy á la puerta, y llamo: si alguno oyere mi voz, y me
abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, yo le daré que se asiente conmigo en mi trono: así como
yo he vencido, y me he asentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias.
CAPITULO 4
1 DESPUES de estas cosas miré, y hé aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que es necesario que sean hechas despues de estas.
2 Y luego yo fuí en espíritu: y he aquí un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno asentado.
3 Y el que estaba asentado, era al parecer semejante á una piedra de jaspe y de sardio, y el íris estaba al rededor del trono semejante á una vision de esmeralda.
4 Y al rededor del trono habia veinte y cuatro sillas: y ví sobre las sillas veinte y cuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas: y tenian sobre sus cabezas coronas de oro.
5 Y del trono salian relámpagos, y truenos, y voces: y habia siete lámparas de fuego ardiendo delante del trono, las cuales son los siete espíritus de Dios.
6 Y delante del trono [habia] como un mar de color de vidrio semejante al cristal: y en medio del trono, y al rededor del trono cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.