20 Y los otros hombres que no fueron muertos de estas plagas, no se enmendaron de las obras de sus manos, para que no adorasen demonios, é imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera: las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar.
21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicacion, ni de sus hurtos.
CAPITULO 10
1 Y VÍ otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el íris estaba en su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus piés como columnas de fuego.
2 Y tenia en su mano un libro abierto: y puso su pié derecho sobre la mar, y
el izquierdo sobre la tierra:
3 y clamó con grande voz, como cuando un leon brama: y cuando hubo clamado,
siete truenos hablaron sus voces.
4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, iba á escribir; y oí una voz del cielo, que me decia: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.
5 Y el ángel que yo ví estar sobre la mar, y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,
6 y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo, y las cosas que en él hay, y la tierra, y las cosas que en ella hay, y la mar, y las cosas que en ella hay, que no habria ya mas tiempo.
7 Pero en los dias de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare á tocar la trompeta, el secreto de Dios será consumado, como él lo evangelizó á sus siervos los profetas.