8 Y oí una voz del cielo que hablaba conmigo otra vez, y me decia: Anda, ve, y toma el libro abierto de la mano del ángel, que está sobre la mar, y sobre la tierra.
9 Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito; y él me dijo: Toma, y trágalo, y él te hará amargar tu vientre; pero en tu boca será dulce como la miel.
10 Y tomé el librito de la mano del ángel, y le tragué: y era dulce en mi
boca como la miel: y despues que le tragué, fué amargo mi vientre.
11 Y él me dice: Necesario es que otra vez profetices delante de muchos
pueblos y gentes, y lenguas, y reyes.
CAPITULO 11
1 Y ME fué dada una caña semejante á una vara, y me fué dicho: Levántate, y
mide el templo de Dios, y el altar, y á los que adoran en él:
2 y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no le midas, porque es
dado á los Gentiles, y pisarán la santa ciudad cuarenta y dos meses.
3 Y daré á mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil y doscientos y
sesenta dias, vestidos de sacos.
4 Estos son los dos olivos, y los dos candeleros que están delante del Dios
de la tierra.
5 Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y traga á sus enemigos; y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que tambien él sea muerto.