28 Así que el Hijo del hombre es Señor aun del Sábado.

CAPITULO 3.

1 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca:

2 Y le acechaban si en Sábado lo sanaria, para acusarle.

3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en Sábados, ó hacer mal? ¿Salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos alrededor con enojo condoleciéndose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituida sana.

6 Entónces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra
él, para matarle.

7 Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud
de Galiléa, y de Judéa,

8 Y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordan: y los que [moraban] alrededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.