29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás
perdon, mas está expuesto á eterno juicio.
30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.
31 Vienen despues sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él
llamándole.
32 Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu
madre y tus hermanos te buscan fuera.
33 Y él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?
34 Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: Hé aquí mi
madre y mis hermanos.
35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y
mi hermana, y mi madre.
CAPITULO 4.
1 Y OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina: