23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á tí mismo, de tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aquí en tu tierra.
24 Y dijo: De cierto os digo que ningun profeta es acepto en su tierra.
25 Mas en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;
26 Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidon, á una
mujer viuda.
27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliséo; mas
ninguno de ellos fué limpio, sino Naaman el Siro.
28 Entónces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.
30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
31 Y descendió á Capernaum, ciudad de Galiléa y [allí] los enseñaba en los Sábados.
32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.