2 Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le
lanzasen en el mar, que escandalizar uno de estos pequeñitos.

3 Mirad por vosotros: Si pecare contra tí tu hermano, repréndelo; y si se
arrepintiere, perdónale.

4 Y si siete veces al dia pecare contra tí, y siete veces al dia se volviere
á tí, diciendo: Pésame; perdónale.

5 Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fé.

6 Entónces el Señor dijo: Si tuvieseis fé como un grano de mostaza, diréis á
este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.

7 ¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del
campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?

8 ¿No le dice ántes: Adereza que cene, y arremángate, y sírveme hasta que
haya comido y bebido; y despues de esto come tú y bebe?

9 ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que
no.

10 Así tambien vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado,
decid: Siervos inútiles somos; porque lo que debiamos hacer, hicimos.

11 Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de
Galiléa.