5 Porque, ¿Qué es más fácil, decir: los pecados te son perdonados: O decir:
Levántate, y anda?

6 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entónces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa.

7 Entónces él se levantó, y se fué á su casa.

8 Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que habia dado tal potestad á los hombres.

9 Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de los públicos tributos el cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.

10 Y aconteció que estando él sentado á la mesa en casa, hé aquí que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesus y sus discípulos.

11 Y viendo [esto] los Fariséos, dijeron á sus discípulos: ¿Por que come
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores,

12 Y oyéndolo Jesus les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de
médico, sino los enfermos.

13 Andad pues, y aprended qué cosa es, Misericordia quiero, y no sacrificio:
Porque no he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.

14 Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: ¿Por qué nosotros
y los Fariséos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?