25 Y como la gente fué echada fuera, entró, y tomóla de la mano, y se
levantó la muchacha.
26 Y salió esta fama por toda aquella tierra.
27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo:
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.
28 Y llegado á la casa, vinieron á él los ciegos; y Jesus les dice: ¿Creeis
que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.
29 Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea
hecho.
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesus les encargó rigurosamente,
diciendo: Mirad [que] nadie [lo] sepa.
31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.
32 Y saliendo ellos, hé aquí le trajeron un hombre mudo endemoniado.
33 Y echado fuera el demonio, el mudo hablo: y las gentes se maravillaron
diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.
34 Mas los Fariséos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los
demonios.